martes, 30 de octubre de 2012

Coacción al laicismo: cómo nos hacen perder el tiempo mientras ellos rezan.

Bien, he aquí unos de los temas polémicos por excelencia en materia de educación: la asignatura de Religión en los centros públicos.

No es original, ni mucho menos innovador, pero quiero expresar mi opinión, aunque ésta sea tanto válida como inválida por igual, como bien dice el profesor de Sociología del Máster de Secundaria, Julio César de Cisneros. Es preciso que deje claro, antes de seguir escribiendo, que, aunque trato de ser objetiva, me resulta bastante difícil ya que baso mis conjeturas en mi experiencia personal con respecto al tema. Pero creo tener razones de sobra para sentirme indignada al respecto. Y cuando digo indignada, lo digo resaltando todas y cada una de las letras de la palabra.

Nunca he recibido una educación religiosa, de ningún tipo. Sin embargo, siempre me han educado para respetar a los demás en sus creencias, sean cuales sean. Mis abuelos son católicos y cristianos. He acudido a misa con mi abuela cuando ellos cuidaban de mi mientras durante toda mi infancia mientras mis padres trabajaban, pues mis progenitores respetaban, como ya he dicho, las costumbres de mis abuelos, y aunque ellos no creen en ningún dios, al fin y al cabo, encima de que se quedaban conmigo, no iban a poner ninguna traba. Cuestión de respeto, como digo. 

Está claro que no es la situación de los centros PÚBLICOS educativos. Resalto el término "público" definido por la Real Academia de la Lengua Española como "perteneciente o relativo a todo el pueblo". Por tanto, por pura lógica, dichos centros pertenecen a TODO el pueblo. Y si pertecen a todos quiere decir que no puede haber ningún tipo de actividad que discrime a nadie, incluso si se trata de una minoría. Está claro que la realidad es bien distinta, y no solo en el tema que aquí se trata, pero no quiero desviarme. 
Así pues, la cuestión está bien clara: destinar un tiempo de horario lectivo y obligatorio (al menos hasta los 16 años), tanto en educación primaria, como secundaria, a impartir una asignatura de Religión católica en un centro público es discriminación. Sobre todo, teniendo en cuenta que hay centros privados y demás instituciones a los que la gente que así lo desee vaya a recibir dicha formación. Por más que lo intente, no entiendo cómo puede ser que en pleno siglo XXI aún se siga dando esta denigrante situación. Parece ser que mientras unos deciden adoctrinarse espiritualmente en su fe, única y verdadera por encima de las demás, otros tienen que perder ese tiempo haciendo cualquier cosa inútil para rellenar esa hora. Y digo inútil porque, encima, no se puede hacer nada concerniente a cualquier otra asignatura o materia durante esa "clase" porque, entonces, estos chicos que no desean recibir la doctrina católica tienen  ventaja con respecto a aquellos que así lo hagan, o así lo dice la ley. 
Para colmo de males, me consta, por experiencia propia y de demás conocidos, que la falta de respeto y  de tolerancia va aún más allá. Puedo garantizar que en centros públicos docentes, podría dar incluso datos, algunos profesores rezan con sus alumnos cada mañana en la primera hora de clase (indiferentemente de qué asignatura sea) y aquellos que no estén de acuerdo, se quedan en el pasillo fuera del aula, por supuesto, esperando a que dicho lamentable espectáculo termine. 

Saque cada uno sus propias conclusiones.

Aquí dejo un artículo del periódico El País, que, si bien en del 2009, bastante ilustrativo.
http://elpais.com/diario/2009/09/30/sociedad/1254261601_850215.html












domingo, 28 de octubre de 2012

Proyecto de Innovación.

Un proyecto de innovación docente se basa en poner solución a algún hecho que ocurra en el centro y que precise mejorar. Así, puede ser de cualquier cosa. Desde concienciar a los alumnos del centro de algún tema en particular, evitar o paliar alguna conducta indeseable, promover la creatividad del alumno y su convivencia en un entorno social, motivarlo a hacer algo, etc. Se lleva a cabo de forma voluntaria por parte del personal docente, sean del mismo o distinto departamento y puede llegarse a aplicar a otros centros si resulta lo suficientemente fructuoso.
Mi grupo de clase propuso, en concreto, como intento de proyecto de innovación "Aprende a reciclar". El objetivo sería concienciar acerca de la importancia del reciclaje, utilidades e impacto ambiental, básicamente. Me resultó una tarea entretenida diseñar ese miniproyecto, y espero poder llevarla a cabo de forma real algún día, aunque sea en un futuro lejano. Esto es porque creo que es una buena estrategia, dinámica y motivadora para los alumnos, poniendo en práctica muchas de las competencias básicas requeridas a lo largo del curso, al tiempo que puede hacerlos crecer como personas y descubrirlos su interés hacia algún tipo de actividad que había pasado desapercibida para ellos hasta ese momento. Incluir a todo ello, sin ánimo de ser egocéntrica, la satisfacción personal de haber llevado a cabo una experiencia enriquecedora para otras personas, que,en este caso y para más imri, se están formando y desarrollando, con multitud de puertas aún cerradas con muchas cosas que descubrir detrás de ellas.








Amonestaciones al alumnado.

Cierto día en clase estuvimos haciendo una actividad acerca de las sanciones impuestas en clase por parte del personal docente al alumnado ante un comportamiento disruptivo de éste último. Dichas sanciones se basan en llamadas de atención, amonestaciones, mandar al alumno al aula de disruptivos o incluso expulsarlo del centro ante una conducta grave. Todo ello se define en la normativa vigente del reglamento interno del centro. No obstante, la decisión de amonestar al alumno es del propio profesor que está con él en ese momento. Con esto quiero hacer referencia a que es algo subjetivo si tal comportamiento merece poner un parte de incidencia al alumno y comunicarlo al jefe de estudio, o quizás no sea para tanto y es más enriquecedor para el chico o chica solucionarlo con el docente.  Al menos esto fue una de las cosas que saqué en claro en la actividad mencionada anteriormente. En mi parecer, algunas amonestaciones eran un tanto exageradas según lo que alegaba el profesor pertinente. Quizás es un poco osado ponerme en el lugar del profesor dada mi nula experiencia como docente (salvando las clases particulares que imparto que no son comparables a un aula de 31 alumnos en un centro de secundaria), pero creo que quizás sería más útil, siempre y cuando sea posible, otro tipo de estrategias, antes que recurrir al típico y continuo, sobre todo para algunos alumnos, fluir de amonestaciones, incidencias, expulsiones, etc. Cierto es que algunos alumnos no paran de interrumpir la clase, de molestar, tanto a sus compañeros, como al profesor y de faltar al respeto a los mismos, todo ello de forma reiterada. Pero igual de cierto es que, expulsándolos del centro una y otra vez, tampoco se logra nada.
Me parece un buen recurso la presencia de un aula de disruptivos, ya permite que el alumno salga de la clase tras un comportamiento disruptivo y el profesor pueda seguir impartiendo la misma y que el amonestado tenga un sitio al que acudir, ya que no se puede quedar fuera del aula sin tutela alguna (recordemos que durante las horas de clase, el centro es responsable del adolescente). Así pues, se le manda al aula de disruptivos, donde un profesor se encargará de él. En dicho aula, el número de alumnos se supone es menor, de modo que el profesor encargado se podrá ocupar de él con más facilidad y no impedirá al profesor dar la clase.
Como conclusión de esta pequeña reflexión apunto que las sanciones a comportamiento disruptivos no deben ponerse a la ligera, pensando siempre en qué será mejor para el alumno y para sus compañeros, es decir, en qué será lo que mejor le haga recapacitar ante su inadecuado comportamiento en la medida de lo posible.













lunes, 22 de octubre de 2012

TIC en educación.

Las Tecnologías de la Información y Comunicación han pasado a formar parte de las competencias tanto del alumnado de primaria y secundaria, como del personal docente. En los últimos años, y cada vez más, las nuevas tecnologías se abren paso en las aulas y se presentan como una caudalosa fuente de recursos didácticos. 

La aplicación de mayor envergadura de las TIC se llevó a cabo con la adquisición por el Gobierno Regional de 28.500 ordenadores portátiles repartidos en todos los centros públicos docentes de la comunidad de Castilla-La Mancha. Se instauraba así un ambicioso programa, junto con el programa Althia, de integración de las TIC dentro del entorno de trabajo habitual de profesores y alumnos. Dicho programa de integración ha ido avanzando con la incorporación a las aulas de pizarras digitales, ordenadores portátiles tipo Netbook para el alumnado de algunos cursos, aulas digitales, formación del profesorado para la utilización técnica y metodológica de dichos recursos, etc. El último comunicado del Consejero de Educación, Cultura y Deportes de Castilla-La Mancha al respecto hace referencia a la  sustitución de los libros de texto por contenidos digitales en cursos de 5º y 6º de primaria, y de 1º de la ESO en tres asignaturas, concebido todo ello como proyecto piloto para el presente curso 2012-2013.

Hace unos días tuvimos un primer contacto con una pizarra digital en la clase de Pedagogía. Estuvimos viendo su funcionamiento y con ello el gran abanico de posibilidades didácticas que concede esta digitalización de la tradicional pizarra de tiza. Es sin duda un útil recurso, especialmente a la hora de innovar en actividades didácticas a desarrollar en un aula. También lo veo como una forma de motivación a los alumnos, aunque solo sea por la curiosidad que les otorga la novedad, de participar en dichas actividades. Otro punto a favor de este recurso digital que no puedo evitar añadir, aunque cae ya en un ámbito más personal, es que se evita con él el uso de la tiza, que en mi caso, al igual que en el de otros usuarios alérgicos   al polvo de la misma o con dermatitis y demás afecciones cutáneas, supone un problema que queda resuelto.

No obstante, si bien la implantación de las TIC en las aulas me parece una buena estrategia educativa que puede resultar muy provechosa, me pregunto cómo piensan financiar todo el coste que supone su implantación, si, al parecer, no solo hay dinero para contratar profesorado, sino que han sido suprimidas muchas plazas docentes, a base de aumentar el ratio de alumno por aula y por profesor, y demás recortes en el sector público de la enseñanza, llevados a cabo por el Gobierno. Quizás su idea es dejar todo en manos de la tecnología, e ir sustituyendo paulatinamente la figura de profesores y maestros por congéneres robotizados que, no solo no van a exigir unas condiciones de trabajo dignas, sino que no supondrán coste ninguno más que el de su mantenimiento.

Dejo aquí un enlace, para terminar, que me llamó la atención mientras recababa información para redactar lo anterior.





domingo, 14 de octubre de 2012

MASTERIZANDO EN MODO ON.

Después de varios infructuosos intentos, al fin me animo a romper el hielo en una lluviosa noche de domingo de esas que diluvian de todo menos inspiración. Una vez más, no sé bien qué poner y escribo y reescribo un montón de sandeces para borrarlas después. Finalmente, he decidido hacer una breve presentación de por qué he venido a parar aquí y por qué comienzo a publicar en este blog.
Me llamo Violeta y estoy buscando un recoveco por el que comenzar a abrirme paso hacia el desesperante panorama laboral de hoy en día. Con respecto al mismo, dejaré mi opinión para un día soleado, ya que sino la materia gris comienza a tornarse demasiado oscura tirando a verde mohoso. Tan solo aportar mi experiencia, más que escasa por el momento. Bien, empecemos pues por el final. Acabé la licenciatura de Ciencia y Tecnología de Alimentos el pasado mes de febrero. Durante la carrera, mi historial de trabajo se ha reducido a pequeñas escaramuzas peor y mejor remuneradas, que van desde "tareas de secretaría" hasta azafata de congresos, pasando por becaria de encuestas docentes en la universidad y ya. En cualquier caso, nada que me permitiera abandonar el acolchado nido que mis progenitores me facilitan por el momento. No obstante, ilusa de mi, di por hecho que con título en mano, y más de una carrera tan poco masificada, según me alentaron falsamente, al menos unas tristes prácticas conseguiría. Hice lo correspondiente, eché curriculos en casi todas las empresas de la provincia. La gran mayoría ni me contestaron, y las que lo hicieron me incluyeron, al parecer, en su bolsa de trabajo. Tan solo una de ellas me fue sincera, diciéndome que para qué me iban a hacer un contrato en prácticas a mi, que, al haber acabado la carrera, la universidad ya nme firma ningún convenio y, por tanto, tendrían que pagarme, habiendo miles de universitarios que les hacen ese mismo trabajo gratis. Ante tal desamparo, y tras descubrir que, paradójicamente, la universidad se desentiendo de mi cuando más lo necesita un recién titulado sin experiencia, o quizás cuando dejas de invertir dinero en ella, todo según se mire, aparte de resignarme a echar CV en cualquier sitio, decidí ofrecerme como profesora de clases particulares, empapelando la ciudad de anuncios con la esperanza de que alguien pusiera una pequeña parte de la educación de sus hijos en mis manos. Y afortunadamente, al fin sonó el teléfono. Así fue como descubrí la satisfacción de enseñar, ayudar, explicar, re-explicar, y volver a explicar otra vez un popurrí de asignaturas de secundaria. Me dí cuenta de que, además de tener mucha más paciencia de la que mi hermana me ha hecho creer que tengo, disfruto con ello tanto que cuando mis alumnos aprueban o mejoran  sus notas, me hace más ilusión a mi que a ellos.
En vista de que, siete meses después, encontrar trabajo en empresas alimentarias está más que estancado por el momento, no me quedó más remedio que seguir estudiando. Tras esos pequeños logros como profesora particular, pero que tanto me realizan, me decanté por el máster de secundaria que ahora estoy cursando.
De momento, la parte teórica me está gustando menos de lo que esperaba, si bien es cierto que eran muchas cosas las que esperaba aprender en cada asignatura para el poco tiempo que dura cada una.  A partir de ahora, iré comentando mi parecer a lo que respecta en la asignatura de Pedagogía, tal y como nos indicó el profesor, motivo por el cual he dado inicio a este blog.